Raised by Wolves: una gratificante dosis de terror espacial

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Reseña por Rubén Dittus

No es primera vez que la ficción audiovisual imagina el futuro de la humanidad tras su aniquilación luego de una gran batalla final. Tampoco es nuevo en el cine que la inteligencia artificial ocupe un lugar clave en un conflicto siempre cargado con una gran dosis de apocalipsis, sea ésta material, emocional o simbólica. Ejemplos hay varios: 2001, una odisea en el espacio (1968), Blade Runner (1982), The Terminator (1984), Robocop (1987), The Matrix (1999), Yo Robot (2004), Her (2013), Ex Machina (2105).

En todas esas joyas del séptimo arte, sin embargo, los creadores no incursionaron en la premisa de la nueva serie de HBO, Raised by Wolves (Criado por Lobos): un androide estética y funcionalmente femenino reprogramado para ejercer la maternidad en un mundo alejado de cualquier tipo de creencia religiosa. “Madre”, junto a su compañero de aventura llamado “Padre”, tienen la misión de empezar con la humanidad desde cero, criando una nueva generación de niños y niñas ateos, en una especie de “pizarra en blanco” donde se definen tareas domésticas y roles asignados, sin los peligros que trae consigo el fundamentalismo.

Los primeros minutos de la primera temporada son esperanzadores para un espectador hambriento del género de ciencia ficción. Una nave espacial tripulada por una pareja de humanoides aterriza con algo de dificultad en un planeta desolado y desértico. El paisaje nos dice que no se trata de la Tierra. Es el lugar escogido para que un grupo de embriones congelados en incubadoras externas durante meses sean alimentados en su etapa final por Madre, convirtiéndose en el último empujón para que se produzcan una serie de “partos in vitro”. Es allí donde nace “Campion”, el niño que narra en off los primeros episodios de la serie.

Desde el inicio, el personaje interpretado por la actriz danesa Amanda Collin (Madre) se convierte en el soporte dramático del relato. Sin duda, su elección fue un acierto. Es la verdadera loba, sin la cual no tendría sentido el título de la producción. Su elocuencia y lenguaje corporal mezclan liderazgo, ira y ausencia de empatía, quizás el único rasgo que la muestran como el androide asesino que es, un auténtico monstruo del cine de terror que nos hace recordar los mejores momentos de Alien y Terminator. Muertes por doquier, sangre a chorros y una violencia ligada a la supervivencia son los ingredientes esenciales de una historia cuyo conflicto aparece desde el primer encuentro entre Madre y una tropa militar de “creyentes del dios Sol” -muy similar a los caballeros templarios- que aterrizan en el mismo planeta. El accidentado cara a cara surge tras una llamada de auxilio de Campion luego que Padre replantee la necesidad de que su hijo se vincule con verdaderos seres humanos ante la inminente partida de seres queridos.

Una nave nodriza es el centro de operaciones de esa pequeña tripulación de expedicionarios que se encuentra con Madre, liderados por Marcus (interpretado por Travis Fimmel, más conocido como ex modelo de Calvin Klein y protagonista de la serie Vikingos). En aquella no sólo se guardan los últimos vestigios de un planeta destruido, sino los futuros adultos de una colonia de humanos que busca un hogar para asentarse en forma definitiva. En este nuevo planeta descubierto, la batalla entre creyentes y ateos continúa sin piedad. Mientras se avanza en el relato, nuevos personajes aparecen (y desaparecen) y giros dramáticos hacen de la serie un producto altamente adictivo, especialmente luego de que se revelen ciertos secretos, mostrándonos lo frágil y flexible que es la adhesión a la categoría de buenos o malos. Al final de la temporada un nuevo villano emergerá de las entrañas de lo imposible para darle otro sentido a los capítulos que vendrán.

Raised by Wolves nos entrega material para debatir en torno la importancia de la ética en momentos de la historia donde no hay normas escritas y pone en evidencia la imposibilidad de erradicar las creencias de la vida humana ¿Acaso el ateísmo no lo es? ¿Puede un androide ejercer como madre? ¿Puede el ser humano criarse con otros seres que no lo son? ¿Estamos dispuestos a sacrificar nuestra fe para sobrevivir? ¿Se puede refundar la humanidad desde cero? Tarde o temprano la naturaleza se manifiesta sin alegorías, esa que nos dice que la lucha por el poder y la instalación del discurso dominante no será nunca pacífica, a costa de vidas y sueños incumplidos. El pasado -esas vidas no registradas en la historia oficial-, al menos, así nos lo ha mostrado.

Creada por el guionista Aaron Guzikowski, Raised by Wolves trae de regreso como productor ejecutivo a Ridley Scott, quien además dirige los dos primeros episodios. La mano de Scott se nota. El ritmo cinematográfico y la atmósfera posmoderna nos recuerdan lo mejor de Alien (la blanda composición interna de los androides) y Blade Runner (la ausencia de diálogos innecesarios), con guiños que dejarán boquiabertos a los fanáticos del realizador. El cuidado de la factura, la belleza del paisaje y el uso de efectos especiales para las escenas más aterradoras hacen olvidar que estamos viendo una serie para la televisión: es una gratificante dosis de terror espacial presentada en diez capítulos de una primera temporada.

Sin duda uno de los mejores estrenos del año 2020.

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